No todos los momentos requieren lo mismo.
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No todos los momentos requieren lo mismo.
Durante el día, la piel busca ligereza y equilibrio.
Por la noche, se abre espacio para nutrir, reparar y reconectar.
Ritual de día
Ligero, equilibrante y luminoso
Por la mañana, la piel necesita frescura, protección y una hidratación que acompañe sin resultar pesada.
01 — Limpiar
Espuma limpiadora suave: Refresca la piel y elimina impurezas acumuladas durante la noche.
02 — Equilibrar
Tónico facial: Aporta hidratación ligera y prepara la piel para los siguientes pasos.
03 — Tratar
Sérum facial: Mejora la apariencia de la piel y aporta hidratación sin saturar.
04 — Hidratar
Crema hidratante facial: Deja la piel suave, flexible y confortable durante el día.
05 — Sellar (opcional)
Óleo facial (1–2 gotas): Ideal para pieles secas o para quienes buscan un acabado más luminoso.
💡 Tip: si buscas una rutina más ligera, puedes omitir el óleo durante el día.
Ritual de noche
Reparador, nutritivo y sensorial
Por la noche, la piel entra en un momento de recuperación. Es el instante ideal para nutrirla con mayor profundidad.
01 — Limpiar
Limpiador en aceite (doble limpieza): Disuelve maquillaje, protector solar e impurezas.
02 — Limpiar (segundo paso)
Espuma limpiadora suave: Deja la piel completamente limpia y equilibrada.
03 — Equilibrar
Tónico facial: Refresca y prepara la piel para recibir mejor los activos.
04 — Tratar
Sérum facial: Aporta hidratación y mejora la textura de la piel.
05 — Hidratar
Crema hidratante facial: Envuelve la piel con confort y suavidad.
06 — Sellar
Óleo facial: Sella la hidratación y aporta nutrición durante la noche.
Cuidado de labios (día y noche)
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Por la noche: Bálsamo labial reparador
Actúa como tratamiento intensivo mientras descansas